filippo La Mantia: El padrino que se hizo chef

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La receta de su éxito es muy sencilla: berenjenas, tomate, piñones, alcaparras, un buen chorro de aceite de oliva extra virgen y un toque generoso de albahaca fresca. Pero no es sólo ese delicioso plato siciliano llamado caponata (que, por cierto, John Travolta se hace enviar por kilos en avión desde Roma hasta su casa en Los Angeles) el que ha elevado al chef palermitano Filippo La Mantia, de 47 años, al Olimpo de los dioses de la cocina italiana, convirtiéndolo en la más fulgurante estrella que ahora mismo tienen los fogones transalpinos. Además está su pasado. Porque el chef más de moda de Roma, el cocinero ante el cual se inclinan políticos, cantantes, actores y empresarios tiene a sus espaldas una biografía tan fascinante que ni el más imaginativo de los guionistas de cine podría haber pergeñado.

Antes de reinventarse en chef, La Mantia ha sido (por este orden y entre otras cosas) el ángel custodio de una yonqui, uno de los más grandes foto-reporteros italianos especializados en retratar los sangrientos crímenes de Cosa Nostra y un recluso que pasó siete meses en la cárcel acusado de complicidad con la Mafia.

Su vida es tan sabrosa que ha inspirado el personaje del famoso cocinero que aparece en la película italiana Todas las mujeres de mi vida y al protagonista de Maqeda, la novela escrita por el periodista Salvo Sottile que el 15 de mayo salió a la venta.

«Sí, he tenido una vida bastante intensa en la que he interpretado a varios personajes», dice La Mantia a EL MUNDO mientras saborea un café en una mesa de su restaurante en el centro de Roma.

Su vida comenzó a adquirir tintes cinematográficos cuando, con 19 años, conoció en Palermo a una chica un año menor que él por la que se volvió loco. Sólo había un problema: la joven en cuestión estaba enganchada a la heroína. Pero eso no disminuyó la pasión que La Mantia sentía por ella. Al revés: hizo de desintoxicarla el gran objetivo de su vida.

La madre de la chica, al ver la dedicación con la que se entregaba a la causa de salvarla del caballo, no pudo menos que sentirse conmovida. Y dado que los progenitores del muchacho habían montado en cólera tras enterarse de que andaba enredado con una yonqui y se negaban a darle dinero, la mujer le ofreció un trabajo con el que poder ganarse la vida. Como era una fotógrafa de prestigio con agencia propia, le invitó a unirse a su escuadra de reporteros gráficos. Y Francesco La Mantia comenzó a disparar su cámara.

Suyas son algunas de las más brutales imágenes sobre la violencia de Cosa Nostra.

La Mantia logró arrancar de las garras de la heroína a su enamorada. Pero la chica le dejó plantado. Entonces él decidió colgar la cámara y colaborar con un tío suyo que tenía negocios en Palermo. Y que le alquiló un apartamento. «Una casa que utilizaba como picadero», dice. El caso es que de esa casa salieron los disparos que en 1985 acabaron con la vida del subjefe de la Policía en Palermo, Antonio Cassarà.

«Yo estaba en Ibiza con unos amigos», sostiene. A su regreso a Sicilia, fue arrestado bajo la acusación de haber dejado la llave de su domicilio a unos asesinos a sueldo de la Mafia. «Estuve siete meses en la cárcel. Mi madre iba siempre a las 5.00 horas y se ponía en la cola para llevarme la comida. Yo me recreaba en los olores. Me recordaban a casa. A cuando era libre. En prisión comprendí que la comida era un experiencia», recuerda.

Cuando dejó la cárcel con una orden que le exoneraba de los cargos, ya llevaba la cocina en las venas. En San Vito Lo Capo (Sicilia), montó un bar de cous-cous. «Fue un éxito» subraya. Y de allí dio el salto a Roma, donde tras seis años de trabajo y con sus recetas minimalistas se ha convertido en el cocinero más en boga de la ciudad.

«De los delincuentes y mafiosos no renegaré jamás», dice. «El Estado me metió en la cárcel siendo inocente y allí he conocido un mundo del que no puedo renegar».

LO DICHO Y HECHO «No renegaré jamás del mundo de los delincuentes ni de los mafiosos»
1960: Nace en Palermo. 1982: Fotografía los cadáveres del general Della Chiesa y su esposa masacrados por la Mafia. 1985: Los disparos realizados desde su casa por matones de Cosa Nostra acaban con la vida del subjefe de la Policía en Palermo. 1986: Pasa siete meses en prisión. 1998: Abre un bar de cous-cous en Sicilia. 2000: Se muda a Roma y triunfa como cocinero. 2007: Se estrena un filme y se publica una novela inspirados en él.
Por: IRENE HDEZ. VELASCO, Diario el mundo

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